Actividad: IX Samurai Xtrem Race
Fecha: 04/07/2026
Recorrido: 9 km, 50 0bstáculos
Lugar: Lago y playa artificial de As Pontes (A Coruña)
Organiza:
En 2015 nacía esta carrea de obstáculos que este año, 2026, cumplía su novena edición. Se trata de una de las OCR más veteranas de Galicia, junto con la Boot Camp (Vigo) y la Heroican Race (Ribadeo). Para un popular como yo, que sólo buscar divertirse y hacer un poco de ejercicio parece mucho nivel.
El lugar se presta. El lago artificial de As Pontes se ha convertido en una zona de ocio y deporte estupenda. Para los que conocimos el aspecto que tenía la antigua mina de lignito el cambio es brutal. La carrera será de 9-10 km y con 50-70 obstáculos en todas las categorías, tanto élite (para Nico) como en la popular. El día previo nos avisan que por la ola de calor se van a suprimir algunos de los obstáculos de carga.
Allí nos plantamos tempranito par recoger los dorsales, echar un vistazo y comer con calma a la orilla del lago. Hace calor, sí, pero también una brisa que refresca un poco. No va a ser para tanto... o sí. Ya veremos. A las cuatro sale Nico en élite y lo acompaño en los obstáculos que quedan más o menos cerca a la vez que voy viendo como es el circuito. Va a ser largo... Pasadas las cinco y media tengo que dejar la cámara de fotos y prepararme para mi tanda, con lo que me pierdo el combo final.
Me toca salir. Antes debo recoger el neumático que ha que portar como primer obstáculo. Nico ya está de vuelta y sin descansar ya se viene a hacerme fotos. Salimos. 200 metros corriendo por la arena con la rueda y luego una subidita cargado para seguir la carrera mojando los pies en la orilla del lago. Esto ya está en marcha. En el extremo sur del circuito hay que pasar vallas y muros. ¡Voy disfrutando!
Para mitigar el calor, además del avituallamiento, un par de contenedores seguido del volteo de rueda. Vamos hacia la zona norte. Hay un buen tramo de carrera aquí. Me lo tomo con calma, pero me encuentro bien. Parte del recorrido coincide con el circuito de ciclocross y sus rampas y rockgarden. Para el muro invertido necesito ayuda. Un arrastre de ruedas y de nuevo a correr. Superamos la mitad de la distancia.
Los charcos de barro son divertidos, pero este que viene ahora es especial. Te entierras hasta el muslo, te dejas las zapatillas en el fondo y ni siquiera las cuerdas son suficientes para salir, resbalan. Menos mal que nos ayudamos todos entre risas. Salgo más embarrado que nunca y echo una mano. Que bien sienta ahora que toque más contenedores de agua. Un murito y otra sorpresa: a ver como salimos de estos tubos de plástico verticales. Otra vez te encuentras con los compañeros tirando de ti. Tras un primer intento fallido pro mi cuenta, a la segunda me sacan por los brazos y salgo volando. Ayudo en lo que puedo.
Aquí viene el waver. Casi lo paso, pero aún queda mucho así que tras caerme antes de las dos últimas barras lo dejo. En las cuerdas colgadas de las grúas hago un par de intentos pero resbala demasiado. Otro obstáculo que me salto, igual que las cadenas. Me gusta el paso elevado. Tenía miedo por la rodilla pero puedo dejarme caer sin problema, ¡qué maravilla! Ya van 8 km. Otro rack que intento pero no consigo, así que hago trampa y lo paso como si fueran monkey bars. Un equilibrio, un lanzamiento de neumático, un muro con cuerda... Viene lo mejor, o lo peor. Toca el tobogán, pero para ir de uno en uno hacemos cola: según el reloj esperé más de 25 minutos. Eso sí el deslizamiento cabeza abajo fue un disfrute hasta acabar en la hierba. Kilómetro 8,5. Un muro, una red, unas barras con suelta de manos (que no paso, por supuesto) y otro rack que me cuesta penalización (me piden que cargue con dos garrafas y cumplo). Muritos, balancín, arrastre... La peg board consigo pasarla por primera vez (hasta la marca popular, por supuesto), pero el rack final ni lo intento. Mejor dicho, sí que lo intento pero no avanzo nada. Entrada en meta, el grupo de Dani (que ya me ayudó bastante en otros obstáculos) me espera para cruzar todos juntos.
Conclusión. Mejor de lo esperado. Me he sentido fuerte (sin calambres por fin), he pasado algún obstáculo más que no contaba superar sin ayuda y he llegado al final disfrutando un montón. Quizá me quede con la sensación de que no han sido tantos obstáculos como 50. Lo que más me ha gustado es el entorno, los momentos de ayuda con mucha gente y que ha sido una carrera intensa pero no demasiado complicada, o sea, para disfrutar. Con esta van 11 OCR y habrá más, siempre a mi nivel, claro, que a esta edad hay que ser consciente de lo que hay.
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