Distancia: 13,2 km
Tiempo aproximada: 4 h
Desnivel (positivo): +400 m
Circular: sí
Inicio/fin: Parque de natureza Ría de Barosa
Aspectos destacados: mirador de Alto do Castro, río Ulla y bosques
El río Ulla forma la segunda cuenca fluvial más grande de Galicia, tras la del Miño, gracias a sus 137 km de longitud. Gran parte de ellos hace de frontera entre las provincias de A Coruña y Pontevedra hasta desembocar formando la ría de Arousa.
Por eso no es de extrañar que para mi sea lugar habitual para actividades como rutas de senderismo o ráfting, o disfrutar de la naturaleza del espacio natural protegido Ulla-Deza. Uno de los tramos del río por su orilla izquierda, la pontevedresa, es este PR-G 196: Ruta de Castro.
Acceso
Hay buen sitio para aparcar en la placita delante de la capilla (enlace a Google Maps), junto al parque de O Seixo. Se llega bien tanto desde la AOP-53 como desde la N-525. Está a unos 30 minutos de Santiago de Compostela.
El mirador y el río
La ruta puede hacerse en cualquiera de los sentidos. Mirando el trazado decido dejar la subida para el final, así que será en sentido horario. Está bien señalizado con las marcas amarillas y blancas de PR y no es necesario GPS, así como postes con indicaciones. Da la sensación de estar recientemente repasado, así que podemos descuidarnos en este sentido.
Dejamos atrás la capilla, del siglo XVIII, y el panel de inicio de ruta. Por aquí discurre el Camino de Santiago con el que se comparte asfalto hasta el desvío a la derecha que me lleva al lugar de Castro por el primer tramo de bosque. Pasado un kilómetro llegamos a la derivación del mirador del Alto do Castro. Son 500 m de ascenso pero valen la pena. En lo alto, una construcción de los años 70 imita lo que sería una antigua casa castrexa. Del castro, por cierto, ni rastro más allá de algunos restos de la muralla y el foso. Estamos a 280 m de altitud. Las vistas se extienden en todas direcciones, destacando el meandro del Ulla y los puentes de Gundián, el pico Sacro, los montes de Xesteiras... Le dedico un buen rato a este lugar, a rodearlo, a hacer fotos y disfrutar de la tranquilidad.
Regreso al cruce para retomar la ruta. Durante 2 km toca descender hacia le lugar de Cancela de Insua. El bosque alterna con los eucaliptos. Llego a la orilla del río, desbordado. Una flecha indica "Pontes de Gundián 25m". Está todo encharcado, así que me acerco lo que puedo a la base de los puentes, pero es imposible. Este es el Paso da Cova, un estrechamiento del río debido a las paredes verticales de cuarzo, filón que dio lugar a las minas que se observan alrededor.
A pesar que los puentes y el estrecho forman parte de la provincia de A Coruña, donde yo me encuentro es Pontevedra... por unos metros. Un par de fotos y de vuelta al camino.
El Ulla a contracorriente
El sendero sigue ahora por la orilla izquierda del río Ulla. Si ya habitualmente es un río grande, hoy está especialmente lleno. En algunos tramos el camino está inundado y hay que buscar una alternativa más arriba, pero siempre con las señales a la vista. Son 4,5 km de paseo agradable y solitario rodeado por los helechos reales, robles, avellanos, arces, laureles o ruscos. Todo el tramo de río pertenece al espacio natural protegido ZEC Sistema fluvial Ulla-Deza.
La fuerza de la corriente no da para observar demasiada bichería. Aún así me paro con la garza real, el cormorán grande, los mosquiteros comunes o la bandada ruidosa de mitos. Delante de mi se levanta asustada un ave, camuflada en la orilla, con un vuelo rápido y emitiendo un grito. Se posa un poco más adelante y repite la huida. Esta vez ya la identifico como una agachadiza. La vuelvo a ver hasta en tres ocasiones más, pero ninguna de ellas me da tiempo a fotografiarla.
Cuando el camino se separa un poco del río, bordeando unos prados, aprovecho para tirar fotos a las setas, que hay muchas y llamativas, como el coprino blanconegro. En estas estaba cuando desde detrás de unos arbolillos aparece un grupo de corzos que no me detectan. Casi diez minutos me dejaron observarlos mientras se alimentaban y se desplazaban lentamente hasta que, al verme, se alejaron a saltos. !Ya me alegraron el día!
Se cierra el círculo
Aproximadamente en el km 8,5 dejo definitivamente el Ulla y comienza la subidita, casi a la altura del Rego do Castelo. La subida alterna nuevamente zona de bosque y de eucaliptal hasta pasar por Adoufe y cruzar por las canteras de Erimsa, dedicadas a la extracción de cuarzo. Al fondo, al oeste destaca el Alto do Castro, donde estuve hace un par de horas. Al pasar por el pueblo de Castro, hago un pequeño bucle para visitar la iglesia románica de San Miguel de Castro, posiblemente del siglo XII, época de la que apenas queda ya nada tras múltiples restauraciones. Doy en paseo entre las lápidas en el propio suelo, algunas de las cuales ya tienen las viejas inscripciones casi totalmente borradas.
Tras dejar atrás Castro el camino pasa por encima de la vía del tren (ni nos enteramos, es un túnel) y llega a Prado con su hórreo. Algunos tramos son corredoiras rodeadas de muros por los que rebosa agua. En el km 12,5 se sitúa el punto más alto de la ruta. Sólo queda un último kilómetro para llegar de nuevo a la capilla de As Angustias y completar la ruta
# Más información:
- La ruta en la web de Turismo de A Estrada.
- La descripción de Gata con botas.
- La versión de Roteiros galegos.
- Los puentes de Gundián en GCiencia.
- Iglesia de San Miguel de Castro en Románico Digital.
- Los miradores sobre los puentes de Gundián.
> Enlace al álbum de fotos.
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